Categorías
Sin categoría

Cómo ser constante en el uso de la lengua minoritaria

Este post no es para todo el mundo. Quiero que aproveches al máximo tu tiempo de lectura y no quiero hacerte perder el tiempo, así que te voy a pedir que solamente continúes leyendo si cumples con los requisitos que voy a decir a continuación.

Este post no es para personas que quieren iniciar el bilingüismo, sino que es para familias que ya lo han introducido.

El segundo requisito es que te cuesta ser constante en el uso de la lengua minoritaria. Ahora mismo no vamos a entrar en las razones porque pueden ser muy variadas, pero hablaremos de ello más adelante.

Y el tercer requisito es que eres una persona que está preocupada por mejorar la comunicación en su familia bilingüe. Es probable que sientas que la comunicación no fluye tan bien como a ti te gustaría y que pienses que hay algo que se te está escapando.  

Estos son los tres requisitos, y si los cumples te aseguro que podrás sacar el máximo partido a este post.

Ahora, lo que veo que ocurre con las personas que cumplen con estos requisitos es que se ven envueltos en una serie de situaciones en las que no saben muy bien cómo actuar y sorprendentemente, todas siguen un mismo patrón.

¿Quieres saber a qué me refiero?

Cuando doy la bienvenida a los nuevos miembros del grupo de Facebook, hay 3 frases que escucho todos los días:

Sin duda, la frase que más escucho con diferencia y la que me ha inspirado para realizar el post de hoy es: “me cuesta ser constante”. Padres y madres se sinceran conmigo y me dicen que les cuesta comunicarse con sus hijos en la lengua minoritaria porque hay veces que les es más cómodo hablar otra lengua o creen que sus hijos no les entenderán del todo bien.

No quiero desanimarte, pero dar preferencia a la lengua mayoritaria es el mayor error que puedes cometer en el bilingüismo. En unos momentos te explicaré más a fondo qué es lo que puedes hacer para volver a sentirte cómodo y asegurarte de que tus hijos deseen escucharte hablar la lengua minoritaria.

 La segunda frase que más escucho es: “no se si lo estoy haciendo bien”. Hay muchos padres y madres de niños bilingües que han elegido este proyecto de vida con mucha ilusión y desde el primer momento lo tenían muy claro.

Alrededor de los dos años de vida los niños comienzan a mostrar preferencia por una lengua. Aparentemente todo estaba bajo control, pero llega un momento en el que hay situaciones que producen inseguridad y los padres ponen en duda sus esfuerzos.

La tercera frase está directamente relacionada con la primera. Esta la dicen padres que tienen hijos bilingües un poco más mayores y esta situación tan incómoda surge a partir de los 7 años, cuando los niños son más conscientes de su entorno y empiezan a darse cuenta de que en su familia se hacen las cosas de forma diferente.

Ahora quiero contarte la verdad. Si a ti también se te ha pasado por la cabeza alguna de estas afirmaciones o incluso has llegado a decir alguna de ellas, quiero decirte que estas situaciones tienen solución, que no eres la única persona que está pasando por ese momento y que estás en el lugar correcto para pedir ayuda.

Pero te sorprenderá saber que ninguna de esas 3 cosas suelen ser la raíz de los retos que vas a tener que afrontar con el bilingüismo y que la manera de resolverlos retos no es hablar más con tus hijos, sino hablar mejor.

Seguramente haya algún detalle que se te esté escapando y que no hayas caído en ello, pero hay algo que tienes que dejar de hacer para conseguir que la comunicación con tus hijos en la lengua minoritaria comience a ser fluida y tengas una nueva perspectiva a la hora de afrontar los retos que vayan surgiendo.

¿Quieres saber a qué me refiero? Reserva hoy mismo tu sesión estratégica de bilingüismo para obtener claridad en este asunto.



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *